El pasado 19 de octubre participamos en el programa “A vivir Aragón”, en la sección de Claudia Polo (@soulinthekitchen), para hablar de un tema que nos atraviesa a todas: cómo alimentarnos cuidando tanto de nuestra salud como del planeta. Nuestra compañera Olga Cerrada, activista y socia de Amigas de la Tierra Aragón, explicó en la entrevista qué es la Dieta Climática y por qué es una herramienta clave frente a la crisis climática y social.
Una alimentación que conecta territorio y personas
Como recordó Olga, Amigas de la Tierra es una organización ecologista que trabaja por la ecología social y la protección de la biodiversidad, y desde Aragón apostamos por modelos de producción y consumo que fortalezcan la vida rural y reduzcan el impacto ambiental.
La Dieta Climática, explicó, se centra en acercar la alimentación al territorio y a las personas: comer productos locales y de temporada, facilitar el vínculo entre quienes producen y quienes consumen, y poner en valor la diversidad agrícola y cultural que ya existe.
“Es una herramienta para facilitar y dar guías de cómo nuestra alimentación puede salvar al planeta y mejorar la vida de todas nosotras y de los seres que la habitamos”, señaló Olga durante la entrevista.
No se trata solo de lo que comemos, sino también de cómo se produce lo que llega a nuestra mesa. Por eso la Dieta Climática apuesta por la agroecología, que va más allá de la agricultura ecológica: prioriza los canales cortos de comercialización, la biodiversidad local y una relación más justa entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen.
Cambiar hábitos, cambiar estructuras
La conversación con Claudia Polo también destacó que la transición hacia una alimentación sostenible implica modificar hábitos de consumo, pero que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre las personas consumidoras.
Desde Amigas de la Tierra insistimos en la necesidad de políticas públicas que respalden a la producción agroecológica, favorezcan el uso de semillas locales y faciliten la comercialización de productos que no siempre encajan en los estándares industriales de tamaño o forma.
“Estamos presionando a las instituciones y a las compras públicas para que en hospitales, colegios y centros públicos se ofrezca comida más climática, adaptada a nuestra salud y a la salud planetaria”, explicó Olga.
En este sentido, la organización también reclama que los fondos de la Política Agraria Común (PAC) se destinen realmente a las personas que producen alimentos sostenibles, priorizando la agricultura ecológica y de pequeña escala.
Un cambio posible y sabroso
Tras la entrevista, Claudia Polo invitó a reflexionar sobre cómo aplicar la Dieta Climática en la vida cotidiana, recordando las recomendaciones básicas: triplicar el consumo de legumbres, reducir la carne en un 75%, y aumentar el consumo de frutas y verduras frescas.
Además, compartió recursos prácticos disponibles en la web dietaclimatica.org, donde pueden encontrarse menús semanales, recetas adaptadas y una calculadora climática que permite conocer el impacto ambiental de nuestros hábitos alimentarios.
Para cerrar el programa, Claudia propuso un ejemplo delicioso y sencillo: unas lentejas rojas especiadas, rápidas de cocinar, nutritivas y versátiles, una muestra de cómo alimentarse de forma sostenible puede ser también una experiencia sabrosa y creativa.
Alimentar el futuro
Desde Amigas de la Tierra Aragón creemos que hablar de dieta climática es hablar de justicia social, de biodiversidad y de futuro. No es una moda, sino una oportunidad para repensar la relación entre lo que comemos y el territorio que habitamos.
Porque transformar el sistema alimentario empieza en cada plato, pero solo será posible si las políticas, las instituciones y la ciudadanía empujamos en la misma dirección: hacia una alimentación que cuide del planeta y de todas las personas.



